3/6/16

Cálida

Entre tus brazos me sentía como el fuego en la noche de San Juan: cálido, desbordante de ese amor incondicional y del que, por más que quieras, no puedes dejar de mirar, aunque duela.
Y que el calor entre tus brazos no es comparable a la chispa que se enciende entre tus piernas cuando te beso.
Y lo preciosa que eres, no se puede comparar con ese momento después del orgasmo, cuando me sonríes con esa felicidad exhausta, y rebosante de mí.
Los sofocos que me provocabas entre beso y beso; esos besos en cada centímetro de mi piel, que me reconstruían por dentro pieza a pieza.
Y la fuerza con la que me abrazabas, consiguiendo que mi corazón roto, volviera a latir.



12/3/16

Censura

Y me pregunto, cuando algo pasa de paranormal a normal? Cuando algo, que antes era raro, comenzó a verse a diario, a aceptarse, a ser admirado y gustado por la sociedad? Dónde está ese transito? Porque, sinceramente, yo me lo pierdo.
Me pierdo aquellos momentos en los que la homosexualidad estaba mal vista, cuando no podía ir con mi novia de la mano por la calle.
Me pierdo ese transito, aquel que marca la diferencia entre lo bueno y lo malo, lo aceptado y lo censurado, lo admirado y lo que es un tema tabú.
Me pierdo instantes, todos nos perdemos algo alguna vez. Pero, de lo que peor me siento, es de no coger la iniciativa de iniciar ese transito, ese cambio.
De no ser yo la que dé el chasquido que resuene en las cabezas llenas de pájaros, de sueños, gente como yo, que se sentía rara e incomprendida, se sienta un poco, solo un poco, menos insignificante.
Todos nos perdemos algo alguna vez; pero perder algo, un instante, un momento, un segundo...
hace resurgir con fuerza las ganas de seguir adelante y no perder ni un minuto más; y así es como la vida comienza a merecer un poquito más la pena.
Con esos pequeños instantes, con aromas que te hacen viajar en el tiempo, con el calor de tu mano entrelazada en la mía...


8/1/16

El muelle

Corría. Corría tan rápido. Corría tan rápido y pisando tan fuerte que sentía el retumbar del suelo en las suelas de sus zapatos a cada paso.
Corría. Corría pero no avanzaba. Corría pero no avanzaba porque estaba atada con cada recuerdo, aquellos que no se alejaban por mucho que escapara.
Corría. Corría lejos. Corría lejos pero cerca, como un juego de niños de tira y afloja.
Como un muelle que se estira. Se estira y vuelve, vuelve y se estira.
Hasta que tiran demasiado, y se estira. Y se estira, pero no vuelve. Y se rompe.


30/10/15

Mesa para uno

Y vale que a veces se echan en falta unas buenas noches.
Pero otras tantas no, porque es ese momento de despreocupación en el que no te importa quedarte dormida cuando estás cansada después de un largo día y que, es tocar la cama y caer rendida.
No sientes esa presión de tener que estar para alguien, la presión de tener que ser mejor para alguien día a día.
Nadie es tan importante, sólo tú. Y que bien sienta.
Porque para aprender a querer a alguien, te tienes que querer a ti mismo, valorarte y nunca decaer por nadie.
Y vale que da miedo, que asusta y que parece que el estar sola es algo malo, pero no lo es en absoluto. Y que vale que se echan en falta cosas, pero hay otras tantas que no; y que pensar demasiado en esas pequeñas cosas es aquello que nos hace sentir que todo es blanco o negro.
He aprendido a disfrutar de la soledad, de hacerme compañía con un libro y un café por las tardes; y sentirme orgullosa de ser como soy y digna de querer, aunque todavía me quede mucho camino por recorrer.
Y lo bonito que es que un chico te diga ‘bonita’ y no por como te ves, si no por cómo te sientes, por como caminas por la calle con seguridad, con esa sonrisa tímida pero feliz.
Y que ya fueron muchas lágrimas derramadas y muchos llantos contra la almohada.
Y que ahora, sólo quiero disfrutar de lo que tengo sin arrepentirme de nada.






28/10/15

De vida fácil

Me gustan las cosas claras y el café espeso; las noticias amargas acompañadas de tres sobres de azúcar, y los besos, solo si son de tu boca.
Me gustan las cosas simples; los libros, ver como llueve desde mi ventana, el café caliente y los besos ardiendo.
Soy de sudaderas en cualquier estación del año, de comodidad y belleza en el mismo paquete, de tacones altos y pintalabios rojo en noches oscuras.
De besos tímidos en la comisura de los labios, de miradas cómplices en el metro, de notas discretas pegadas en la nevera.
De viajes largos en coche, de música alta en los auriculares, de chocolate de taza a fuego lento.

De lágrimas calladas contra la almohada, de sonrisas grandes, de corazón desbordado



5/10/15

Cerradura

El corazón me latía a mil por hora. Mi respiración se agitaba a medida que el movimiento se volvía más repetitivo, más fuerte, más constante.
Sus manos rodeaban mi cuerpo con la intención de conservar el calor dentro de él; pero era inútil, sudaba en frío.
La excitación que sentía al contemplar su cuerpo desnudo tendido en la cama me encendía todavía más. Su mirada… Provocativa, tentadora, con esa crueldad que surge en el momento…
No lo soportaba más… Me abalancé sobre él con esas ansias acumuladas. Mis labios sobre los suyos, sus manos en mis nalgas y las mías sobre el bulto que iba creciendo en sus vaqueros, ahí abajo, ahí…
La boca se me hacía agua solo de pensar en su sabor… Lo quería dentro de mí… Quería saborear el momento: su cuerpo, su calor, su olor, su… todo.
La excitación provocaba que mi instinto animal se descontrolara. Me provocaba con una simple mirada y esa sonrisa pícara que gritaba ‘fóllame’.
Su lengua era una serpiente en mi boca, ágil, suave... Se entrelazaba con la mía como si su destino fuera encontrarse y no separarse nunca más.
Saqué su erección de sus pantalones desabrochando cada botón de sus vaqueros con lentitud, uniéndome al ambiente sexual, activo y pasional que había cobrado la habitación.
Estaba caliente… No pude evitar morderme el labio para contener las ganas de metérmelo en la boca.
Recorrí con ella mis labios para sentir su calidez… Mi lengua tomó vida propia y se adueñó de su sabor inconfundible… A él…
Me lo metí lentamente en la boca y lo rodeé con la lengua, formando pequeños círculos en la punta.
Un gemido de satisfacción salió de su boca y no pude evitar suspirar antes de alzar la vista y encontrarme con su mirada desbordante de deseo…
Sonreí con suspicacia y empecé a mover la mano por lo largo de su enorme genital… Me lamí los labios y fui aumentando la velocidad. Cerró los ojos y otro gemido salió de su boca… Despertando en mí, sensaciones inconfundibles…






12/9/15

Ciudades de papel

Cogernos el primer autobús del medio día con destino al centro. Besarnos en cada parada y disfrutar del paisaje reflejado en tus pupilas; manos entrelazadas y sonrisas de por medio.
Recorrer las calles desiertas como yo recorro tu espalda a besos entre cada suspiro. Y que el mejor sushi de toda la ciudad sea aquel que sabe fuerte a wasabi, a soja, y a ti…
Y que el mejor sitio donde pasar el día sea entre tus brazos, en la azotea de un centro comercial saboreando las vistas que se pierden en tu mirada.
Besarte la mano a cada paso y no soltártela. Disfrutar de cosas tan completas como es compartir momentos juntos repletos de risas, juegos absurdos y buena compañía.
Que los mejores polvos sean los de las cuatro de la mañana repletos de ganas y nostalgia, que tu mirada se encuentre con la mía en la penumbra, que seas mi almohada para cada anochecer.
Que las mejores noches sean aquellas bañadas en sudor, en besos entre gemido y gemido y en abrazos de ‘no quiero perderte’.