23/8/15

Café con hielo

Tarde de aceras mojadas, de cielo gris y buena compañía.
De dos besos en la comisura de los labios y de sonrisas contagiosas, de chistes malos y buenas risas.
Pasemos por las calles mojadas como dos almas en pena; soñadores de miradas perdidas y corazones rotos.
Ella, fría como el hielo y rota como el cristal.
Él, de sonrisa grande acorde con sus problemas y de ojos color café.
Lo que ella no sabía, era que el hielo se derrite en las manos adecuadas y el cristal, se une por quien vale la pena.
Lo que él no sabía era que, con la cafeína de sus ojos, se apoderó de sus insomnios.

Y juntos, se olvidaban del mundo por unos segundos, por unos minutos, por unas horas… 

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