3/8/15

Mi reflejo

El espejo me da miedo. Me da miedo lo que pueda aparecer en él cuando me pongo delante.
A veces, tardo más tiempo de lo normal en salir del baño.
Detrás de esa puerta cerrada, todo aparenta estar en calma, nadie sabe lo que hago, lo que veo allí. Tampoco quiero que nadie lo sepa.
Me levanto la camiseta hasta los pechos y observo, detenidamente, en qué me he convertido.
De perfil… De frente… De espaldas…
Soy una esclava más de la inseguridad. De esta sociedad cruel y despiadada en la que vivimos cada día, sufriendo, intentando complacer a todos, intentando llegar a ese modelo idealizado, imposible, inalcanzable…
No quiero engordar. No puedo engordar.
Mil voces me hablan en mi cabeza, pero solo yo alcanzo a escucharlas.
-Estás gorda. 
-¿No lo ves?
-Normal que nadie te quiera. Normal que él no te quiera.
Mi reflejo me habla... Me susurra que puedo hacerlo, que puedo seguir, que ya queda menos para la meta y, al mismo tiempo, me recuerda que también queda menos para morir...
Me he convertido en un saco de huesos... Mi cuerpo descarnado me refleja recuerdos de ese carnoso pasado…
Tan huesuda que parece que la más mínima brisa va a llevarme volando y ojala fuera así, ojala el viento viniera a buscarme, me envolviera  y me llevara a un lugar donde todo esto da igual, donde todo aquello por lo que me esfuerzo y esmero no sirve de nada…
Quiero verme bonita, quiero verme bien. Quiero verme como ella...




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