8/8/15

Tormenta

Llegaste como una tormenta en un día de verano. Sin previo aviso y sin avisar.
El chico de mirada oscura y corazón desbordado, el de mirada firme y sonrisa radiante.
El deseo de sentir el roce de tu piel contra la mía, las ansias de aspirar tu olor entre tus brazos y que, tu esencia, quedase impregnada en mi ropa al llegar el anochecer.
Me abrigaste entre la poesía de tus brazos y me enseñaste química, con formulas hechas misteriosamente sólo para dos.
Me mirabas con ansias de saber, de descifrarme; de tocar conmigo la primera de tantas sinfonías sobre tu cama. De ser el mejor dúo y dedicarte mis solos entre orgasmos.
Y sin quererlo nos encontramos mirando por la ventana las noches de tormenta, disfrutando del sonido de las gotas chocando contra el cristal de la ventana y compartiendo silencios repletos de palabras.




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