5/10/15

Cerradura

El corazón me latía a mil por hora. Mi respiración se agitaba a medida que el movimiento se volvía más repetitivo, más fuerte, más constante.
Sus manos rodeaban mi cuerpo con la intención de conservar el calor dentro de él; pero era inútil, sudaba en frío.
La excitación que sentía al contemplar su cuerpo desnudo tendido en la cama me encendía todavía más. Su mirada… Provocativa, tentadora, con esa crueldad que surge en el momento…
No lo soportaba más… Me abalancé sobre él con esas ansias acumuladas. Mis labios sobre los suyos, sus manos en mis nalgas y las mías sobre el bulto que iba creciendo en sus vaqueros, ahí abajo, ahí…
La boca se me hacía agua solo de pensar en su sabor… Lo quería dentro de mí… Quería saborear el momento: su cuerpo, su calor, su olor, su… todo.
La excitación provocaba que mi instinto animal se descontrolara. Me provocaba con una simple mirada y esa sonrisa pícara que gritaba ‘fóllame’.
Su lengua era una serpiente en mi boca, ágil, suave... Se entrelazaba con la mía como si su destino fuera encontrarse y no separarse nunca más.
Saqué su erección de sus pantalones desabrochando cada botón de sus vaqueros con lentitud, uniéndome al ambiente sexual, activo y pasional que había cobrado la habitación.
Estaba caliente… No pude evitar morderme el labio para contener las ganas de metérmelo en la boca.
Recorrí con ella mis labios para sentir su calidez… Mi lengua tomó vida propia y se adueñó de su sabor inconfundible… A él…
Me lo metí lentamente en la boca y lo rodeé con la lengua, formando pequeños círculos en la punta.
Un gemido de satisfacción salió de su boca y no pude evitar suspirar antes de alzar la vista y encontrarme con su mirada desbordante de deseo…
Sonreí con suspicacia y empecé a mover la mano por lo largo de su enorme genital… Me lamí los labios y fui aumentando la velocidad. Cerró los ojos y otro gemido salió de su boca… Despertando en mí, sensaciones inconfundibles…






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