3/6/16

Cálida

Entre tus brazos me sentía como el fuego en la noche de San Juan: cálido, desbordante de ese amor incondicional y del que, por más que quieras, no puedes dejar de mirar, aunque duela.
Y que el calor entre tus brazos no es comparable a la chispa que se enciende entre tus piernas cuando te beso.
Y lo preciosa que eres, no se puede comparar con ese momento después del orgasmo, cuando me sonríes con esa felicidad exhausta, y rebosante de mí.
Los sofocos que me provocabas entre beso y beso; esos besos en cada centímetro de mi piel, que me reconstruían por dentro pieza a pieza.
Y la fuerza con la que me abrazabas, consiguiendo que mi corazón roto, volviera a latir.



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